¿Por qué Vodder?
¿Qué distingue al drenaje linfático manual Vodder de otros métodos? ¿Por qué Vodder?
Es bien conocido que cuando el sistema linfático falla se desarrolla linfedema. El linfedema es una enfermedad ocasionada por la linfostasis, es decir por la incapacidad del sistema linfático de llevar la linfa de regreso a la circulación; la linfa retenida promueve una respuesta inflamatoria a la que siguen una sucesión de cambios morfológicos en los tejidos.
La manifestación más brutal del linfedema es la elefantiasis, un cuadro clínico donde el miembro afectado, muy frecuentemente una pierna, aumenta desmesuradamente de tamaño y se torna como la de un elefante, enorme, gris, gruesa. Así, corregir la linfostasis y resolver el linfedema es una cuestión a todas luces prioritaria.
Pero Vodder opinaba que la cosa no se agotaba en la disminución del volumen.
A mediados de los 60s no existían las computadoras personales, ni internet, el hombre no había llegado a la luna y un embarazo gemelar se descubría cuando la partera le decía a la madre, “no se apure señora, que falta uno!”.
Es que por entonces no existían las ecografías y un embarazo gemelar bien podía pasar desapercibido, especialmente cuando las mujeres no iban a los controles. Eran otras épocas …
Eso debería bastar para imaginar la fascinación de quienes, como Vodder, tomaban conocimiento de que eran los linfocitos quienes fabricaban los anticuerpos, aunque por entonces se les llamaba plasmocitos, nombre que hoy se reserva para designar a los linfocitos en actividad productiva de anticuerpos.
Porque la producción de anticuerpos es un fenómeno sofisticado y muy bien regulado. Una respuesta inmunitaria exagerada o dirigida contra blancos del propio cuerpo puede traer muchas complicaciones. El sistema inmunológico es un arma letal no sólo para los patógenos, sino que puede serlo también para el propio organismo.
Pero los linfocitos no trabajan solos. Supongamos la entrada de una bacteria, o de un virus, por ejemplo una picadura de un mosquito Aedes infectado con el virus del dengue. Una vez en la piel, el virus es fagocitado por los macrófagos y transportado hacia los ganglios linfáticos. En los ganglios linfáticos el macrófago presenta los antígenos, partes del virus capaces de provocar una respuesta inmunológica específica. Los linfocitos acuden al llamado y se ocupan precisamente de eso, de llevar adelante un ataque específico contra los antígenos virales presentados por las células presentadoras de antígenos. Parte de esa respuesta consiste en producir anticuerpos que puedan neutralizar los virus circulantes, parte consiste en atacar a las células infectadas; nadie quiere una fábrica de virus en su interior.
La picadura del Aedes aegypti aloja al virus del dengue en la piel. Allí, los macrófagos fagocitan al virus y lo llevan hasta los ganglios linfáticos. En los los ganglios linfáticos las células presentadoras de antígenos, como los macrófagos, presentan los antígenos a los linfocitos, los que desarrollan una respuesta inmunológica específica contra el virus del dengue.
Vodder comprendió la importancia del sistema linfático en la respuesta inmunológica, así como su rol de regulador homeostático del interstersticio. Su mirada le apartó de la comunidad médica donde el interés sobre el sistema linfático se centraba en su rol en el control del volumen de líquido, en particular el linfedema.
Vodder, entendió que el sistema linfático desempeñaba un rol clave para el desarrollo de la respuesta inmunológica de manera intuitiva, mucho antes de que se conocieran todos los detalles de que disponemos hoy en día. Por eso enfatizaba que el drenaje linfático manual debía orientarse a contribuir con el sistema linfático no sólo en su función de regular la cantidad de líquido de los tejidos, sino muy especialmente en su rol sobre la homeostasis del intersticio y la inmunidad.
Pero esta visión no era compartida por todos. Es que cuando el sistema linfático ve obstaculizado su trabajo, la manifestación más brutal es el linfedema. Y si bien el linfedema cursa con un cierto grado de inmunocompromiso local, el espectacular aumento del volumen del miembro afectado imponía la normalización del volumen como primera medida. El resto vendría por añadidura. Y no está mal pensado, pero Vodder sentía que esta mirada era muy restrictiva y no hacía honor a la sofisticación del sistema linfático y su rol sobre la regulación homestásica del intersticio.
Vodder se apartó de la comunidad médica a principios de los 70s y continuó enseñando su método y su particular visión sobre el rol del sistema linfático aunque solamente siete de sus discípulos dilectos permanecieron con él.
Esta doble interpretación del rol del sistema linfático y por ende del drenaje linfático manual se extiende hasta la actualidad y se expresa en esta aparente confrontación entre el DLM y DLMV.