DLM vs DLMV original Vodder
La confusión que reina en la actualidad respecto al DRENAJE LINFÁTICO MANUAL, ¨DLM¨, es debido en gran parte a la ignorancia que existe entre la diferencia del DLM y el ¨DLMV¨ Drenaje linfático manual ad modum Vodder (original).
por Virginia Cool
La confusión que reina en la actualidad respecto al DRENAJE LINFÁTICO MANUAL, ¨DLM¨, es debido en gran parte a la ignorancia que existe entre la diferencia del DLM y el ¨DLMV¨ Drenaje linfático manual ad modus Vodder (original).
Historia
Cuando el danés Emil Vodder creó el Drenaje Linfático Manual (1933), la LINFA (contrariamente a lo que se considera hoy en día) se consideraba parte del ¨TERRENO¨ (*1) con todo el líquido intersticial, así como el líquido en los vasos linfáticos. En la actualidad el término “linfa” se limita únicamente al líquido que se halla en el interior de los vasos linfáticos. Esta diferencia respecto al ¨lugar geográfico¨ de la linfa en el cuerpo, ha creado la confusión cuando se habla actualmente del Drenaje Linfático.
La diferencia fundamental entre el objetivo de Vodder, para quien el drenaje linfático manual es una forma de promoción de la salud, de prevención y búsqueda de bienestar por la vía del TERRENO (la LINFA de la época) y el objetivo del mundo médico actual que desde 1976, bajo la dirección del profesor alemán Dr. Michael Földi, y la ISL (International Society of Lymphology) limita su acción del DLM a los VASOS LINFÁTICOS para tratar solamente en forma sintomática los edemas visibles.
Aunque la homeostasis está en el centro de las funciones del sistema linfático, una nube de palabras que la tiene también como centro, no hace mención alguna al sistema linfático.
Vodder, el biólogo, vio en el drenaje linfático manual un medio para mejorar el ¨ Terreno¨ y sobre todo la inmunidad. El habla de ¨una célula feliz en un medio sano¨, cuando él denomina su invención DLM ad Modum Vodder = DLMV.
Su drenaje es sobre todo un tratamiento global de prevención, que trata en primer lugar los estancamientos internos del líquido y después se puede incorporar sobre este cuidado de base, el tratamiento local del edema visible si es necesario.
Y para que no haya equívocos, ahora se agrega: Aplicaciones (*2): Estética, Prevención o Bienestar y para el tratamiento de los Linfedemas, Aplicación Terapéutica. Esta última aplicación queda exclusivamente del dominio de los kinesiterapeutas.
* 1- Terreno: El medio interno corporal que se ofrece a nuestras células para vivir. Este es el resultado del conjunto de los elementos adquiridos y del medio ambiente.
* 2- El Drenaje Linfático Manual, desde el punto de vista terapéutico o no, se lo asimila a un masaje. Para la ley en Francia, el único habilitado a practicarlo es el kinesiterapeuta.
Por lo tanto Vodder ha enseñado sus maniobras de las BASES a todos.
La prevención y el bienestar nos concierne a todos, él decía.
Vodder no dejaba de subrayar el problema creciente de la inmunidad y de adaptabilidad a la cual la humanidad deberá hacer frente y es eso lo que él ha querido subrayar ligándolo al método Original Vodder.
Células felices en agua clara
Imaginemos por un momento que nuestro cuerpo no es más que un magnífico acuario de agua templada donde habitan peces. Pensemos en los peces como nuestras células. La buena salud de los peces, su vitalidad, su sobrevida misma dependerá de la calidad del agua del acuario.
La función del cuerpo en su conjunto, pero muy especialmente del sistema linfático es mantener la calidad del agua de ese acuario donde habitan los peces.
“Células felices en agua clara”, decía Vodder.
Imaginemos por un momento que nuestro cuerpo no es más que un magnífico acuario de agua templada donde habitan peces. Pensemos en los peces como nuestras células. La buena salud de los peces, su vitalidad, su sobrevida misma dependerá de la calidad del agua del acuario.
La función del cuerpo en su conjunto, pero muy especialmente del sistema linfático es mantener la calidad del agua de ese acuario donde habitan los peces.
“Células felices en agua clara”, decía Vodder.
En el antiguo mar de la sopa primigenia donde surgió la vida, los primeros organismos unicelulares estaban a merced de su entorno. Lentamente fueron reuníendose en grupos de células capaces de cooperar entre sí. Algunas que quedaron en contacto con el exterior se especializaron en la defensa, se armaron como una barrera, desarrollaron pelos para conservar el calor, melanina para la protección frente a la radiación solar, un esqueleto exterior en algunos casos. Las que quedaron por dentro, lejos de los nutrientes, murieron dejando un hueco por donde luego se coló el mar. Eran como tubos con dos extremos abiertos, uno por donde el mar entraba, el otro por donde el mar salía.
En el interín, las células en contacto con ese mar, rico en nutrientes, tenían tiempo de tomar de él todo lo necesario para la vida. Así cada parte de este organismo multicelular se fue organizando en diferentes funciones especializadas. La vida celular transcurría en ese espacio entre la superficie exterior, la piel, y la interior, la mucosa del tubo digestivo. Ese espacio estaba lleno de líquido, el antiguo mar primigenio había quedado atrapado y ahora era posible modificarlo de modo que fuera más favorable a la vida celular. Claude Bernard había comprendido que ese mar interior era diferente del exterior, y que la función fundamental del organismo en su conjunto era el mantenimiento de la calidad ambiental donde se desarrollaba la vida. Así surgió el concepto de medio interno y el de la homeostasis, como el mantenimiento de dicho ambiente.
Así, uno los roles del sistema linfático es contribuir a la regulación de la calidad ambiental donde se desarrolla la vida celular, contribuir con la regulación homeostática.
Imaginemos que nuestro cuerpo no es más que un magnífico acuario de agua templada donde los peces son nuestras células. El rol primordial del sistema linfático es contribuir con el mantenimiento de la calidad del ambiente donde se desarrolla la vida celular.
Pero podríamos ir un poco más lejos inclusive. Podríamos preguntarnos quien mantiene la calidad estructural de nuestro acuario. La respuesta es obvia, pero las consecuencias son magníficas, porque es el mismo acuario el que se mantiene a sí mismo. La regulación homeostásica como mantenimiento de la calidad del contenido del acuario se extendería así al mantenimiento de la calidad estructural del acuario. Y así es como nuestro cuerpo se mantiene sano, renovándose continuamente, reparando heridas, reemplazando tejidos y células desgastados por el uso, y el abuso.
El rol del drenaje linfático manual en la concepción de Vodder es colaborar para que el sistema linfática cumpla mejor con estas funciones. Esto es clave en la distinción entre el DLMV y las otras maneras de interpretar lo que el drenaje linfático puede ofrecer.
Pero eso merece otra entrada.
¿Por qué Vodder?
¿Qué distingue al drenaje linfático manual Vodder de otros métodos? ¿Por qué Vodder?
Es bien conocido que cuando el sistema linfático falla se desarrolla linfedema. El linfedema es una enfermedad ocasionada por la linfostasis, es decir por la incapacidad del sistema linfático de llevar la linfa de regreso a la circulación; la linfa retenida promueve una respuesta inflamatoria a la que siguen una sucesión de cambios morfológicos en los tejidos.
La manifestación más brutal del linfedema es la elefantiasis, un cuadro clínico donde el miembro afectado, muy frecuentemente una pierna, aumenta desmesuradamente de tamaño y se torna como la de un elefante, enorme, gris, gruesa. Así, corregir la linfostasis y resolver el linfedema es una cuestión a todas luces prioritaria.
Pero Vodder opinaba que la cosa no se agotaba en la disminución del volumen.
¿Qué distingue al drenaje linfático manual Vodder de otros métodos? ¿Por qué Vodder?
Es bien conocido que cuando el sistema linfático falla se desarrolla linfedema. El linfedema es una enfermedad ocasionada por la linfostasis, es decir por la incapacidad del sistema linfático de llevar la linfa de regreso a la circulación; la linfa retenida promueve una respuesta inflamatoria a la que siguen una sucesión de cambios morfológicos en los tejidos.
La manifestación más brutal del linfedema es la elefantiasis, un cuadro clínico donde el miembro afectado, muy frecuentemente una pierna, aumenta desmesuradamente de tamaño y se torna como la de un elefante, enorme, gris, gruesa. Así, corregir la linfostasis y resolver el linfedema es una cuestión a todas luces prioritaria.
Pero Vodder opinaba que la cosa no se agotaba en la disminución del volumen.
A mediados de los 60s no existían las computadoras personales, ni internet, el hombre no había llegado a la luna y un embarazo gemelar se descubría cuando la partera le decía a la madre, “no se apure señora, que falta uno!”.
Es que por entonces no existían las ecografías y un embarazo gemelar bien podía pasar desapercibido, especialmente cuando las mujeres no iban a los controles. Eran otras épocas …
Eso debería bastar para imaginar la fascinación de quienes, como Vodder, tomaban conocimiento de que eran los linfocitos quienes fabricaban los anticuerpos, aunque por entonces se les llamaba plasmocitos, nombre que hoy se reserva para designar a los linfocitos en actividad productiva de anticuerpos.
Porque la producción de anticuerpos es un fenómeno sofisticado y muy bien regulado. Una respuesta inmunitaria exagerada o dirigida contra blancos del propio cuerpo puede traer muchas complicaciones. El sistema inmunológico es un arma letal no sólo para los patógenos, sino que puede serlo también para el propio organismo.
Pero los linfocitos no trabajan solos. Supongamos la entrada de una bacteria, o de un virus, por ejemplo una picadura de un mosquito Aedes infectado con el virus del dengue. Una vez en la piel, el virus es fagocitado por los macrófagos y transportado hacia los ganglios linfáticos. En los ganglios linfáticos el macrófago presenta los antígenos, partes del virus capaces de provocar una respuesta inmunológica específica. Los linfocitos acuden al llamado y se ocupan precisamente de eso, de llevar adelante un ataque específico contra los antígenos virales presentados por las células presentadoras de antígenos. Parte de esa respuesta consiste en producir anticuerpos que puedan neutralizar los virus circulantes, parte consiste en atacar a las células infectadas; nadie quiere una fábrica de virus en su interior.
La picadura del Aedes aegypti aloja al virus del dengue en la piel. Allí, los macrófagos fagocitan al virus y lo llevan hasta los ganglios linfáticos. En los los ganglios linfáticos las células presentadoras de antígenos, como los macrófagos, presentan los antígenos a los linfocitos, los que desarrollan una respuesta inmunológica específica contra el virus del dengue.
Vodder comprendió la importancia del sistema linfático en la respuesta inmunológica, así como su rol de regulador homeostático del interstersticio. Su mirada le apartó de la comunidad médica donde el interés sobre el sistema linfático se centraba en su rol en el control del volumen de líquido, en particular el linfedema.
Vodder, entendió que el sistema linfático desempeñaba un rol clave para el desarrollo de la respuesta inmunológica de manera intuitiva, mucho antes de que se conocieran todos los detalles de que disponemos hoy en día. Por eso enfatizaba que el drenaje linfático manual debía orientarse a contribuir con el sistema linfático no sólo en su función de regular la cantidad de líquido de los tejidos, sino muy especialmente en su rol sobre la homeostasis del intersticio y la inmunidad.
Pero esta visión no era compartida por todos. Es que cuando el sistema linfático ve obstaculizado su trabajo, la manifestación más brutal es el linfedema. Y si bien el linfedema cursa con un cierto grado de inmunocompromiso local, el espectacular aumento del volumen del miembro afectado imponía la normalización del volumen como primera medida. El resto vendría por añadidura. Y no está mal pensado, pero Vodder sentía que esta mirada era muy restrictiva y no hacía honor a la sofisticación del sistema linfático y su rol sobre la regulación homestásica del intersticio.
Vodder se apartó de la comunidad médica a principios de los 70s y continuó enseñando su método y su particular visión sobre el rol del sistema linfático aunque solamente siete de sus discípulos dilectos permanecieron con él.
Esta doble interpretación del rol del sistema linfático y por ende del drenaje linfático manual se extiende hasta la actualidad y se expresa en esta aparente confrontación entre el DLM y DLMV.
La magia de un gesto
El Dr. Eugenio Brizzio, uno de los maximos exponentes en el tema de la compresión, clasificaba al drenaje linfático manual entre las formas de la terapia compresiva.
Sin embargo, lejos de eso, el drenaje linfático manual ad modus Vodder es más bien una técnica de tensiones que una forma de compresión.
El Dr. Eugenio Brizzio, uno de los máximos exponentes en el tema de la compresión, clasificaba al drenaje linfático manual entre las formas de la terapia compresiva.
Sin embargo, lejos de eso, el drenaje linfático manual ad modus Vodder es más bien una técnica de tensiones que una forma de compresión.
El gesto técnico del drenaje linfático manual ad modus Vodder pretende potenciar, poner en movimiento, mejorar las funciones naturales del sistema linfático, comenzando por la producción de linfa y la linfangiomotricidad.
Básicamente se trata de generar, mediante el movimiento de la piel sobre los planos profundos, una tensión de los filamentos de anclaje que al transmitirse al sistema vascular linfático, promueve la apertura de las válvulas de acceso de los capilares linfáticos y el acceso del líquido intersticial a su interior. Luego, la linfa así formada se vacía en los precolectores y de ahí en los colectores. Los colectores linfáticos tienen una capa de células musculares lisas que al contraerse impulsan la linfa en dirección de los ganglios linfáticos.
Los ganglios linfáticos se ocupan de procesar la linfa. Filtrarla, como dicen algunos textos, no hace honor a su verdadero rol. En el ganglio linfático suceden eventos clave de la respuesta inmunológica y de la concentración de la linfa. Pero los ganglios no cumplen una función de bomba impulso-aspirativa como pretenden algunos autores. Desde el punto de vista hidrodinámico son meros receptores de linfa.
El gesto Vodder sigue un ritmo que intenta imitar al del sistema linfático. Procede de proximal a distal, es decir que comienza en el sitio a donde la linfa llega y se aleja hacia los pies, las manos, la cabeza, para luego retornar hacia el principio. Es esencialmente circular, pero con dos fases bien definidas: una de tensión y la otra de relajación. No se busca presionar, sino mover la piel y a través de ello, poner en movimiento al sistema vascular linfático.
El agua se mueve siguiendo patrones circulares. El gesto Vodder procura integrarse a ellos y a los movimientos fisiológicos de los tejidos para favorecer su función natural. El drenaje linfático manual Vodder es como una forma adicional de entrenamiento para los músculos lisos de los linfangiones.
El movimiento de las estructuras profundas, de las fascias, la aspiración que genera la contracción del diafragma durante la ventilación, los movimientos de los miembros, la contracción de los músculos estriados, el peristaltismo intestinal, la contracción miocárdica, son elementos que contribuyen con la linfangiomotricidad.
Para que el gesto Vodder se transmita a través de los tejidos es necesaria la conservación de su integridad tensiorial. Es decir que los tejidos tienen que tener la capacidad física de transmitir la tensión hasta los vasos linfáticos. La integridad tensorial o tensegridad consiste una combinación de elementos elásticos, tensiles, intercalados con otros rígidos. Los puentes colgantes, los techos de los grandes estadios, pero también los organismos vivos gozan de tensegridad. La biotensegridad se manifiesta por ejemplo en las articulaciones, donde se combinan tendones y huesos.
La integridad tensorial sostiene y da estabilidad a grandes estructuras que deben ser a la vez livianas y resistentes. Si una de sus partes falla, el sistema se desmorona.
Los mecanismos por los cuales los estímulos mecánicos se trasladan a las células y promueven una respuesta biológica se conocen como mecanotransducción. Una de las hipótesis propone que los estímulos mecánicos (tensión, presión y cizallamiento) modifican la expresión de los genes mediadores de la inflamación a través de mecanismos epigenéticos mediados por factores de transcripción y por transmisión directa de dichos estímulos a través del citoesqueleto hasta el núcleo celular. Un estudio de Ethel Földi publicado en Lymphology en 1999 muestra que la terapia descongestiva completa (DLM, terapia compresiva, ejercicios y cuidados de la piel) genera una inhibición de los genes mediadores de la inflamación, lo que implica procesos epigenéticos.
Lo increíblemente genial es que la intuición de Emil Vodder, hace ya casi 100 años, sucedió bastante antes de que siquiera sospecháramos todo lo que hoy sabemos.